Alimentación del bebé, ¿es necesario retrasar ciertos alimentos?

 En La alimentación del bebé de 0 a 3 años., Masaje Infantil y Porteo Seguro

¿Hay que dar realmente cereales con gluten más tarde que sin gluten? ¿Es necesario retrasar el huevo en la alimentación del bebé? ¿Y el pescado?

La alimentación del bebé y los mitos

Cada vez más estudios concluyen que no es necesario retrasar alimentos como el huevo, el pescado o ciertas frutas en la dieta del bebé, no sólo no evitaríamos una posible alergia, sino que es probable que aumentemos las probabilidades.

Cuando doy talleres sobre alimentación complementaria y Baby-Led Weaning, una de las principales y razonables dudas de todos los padres es con que alimentos deberían empezar la alimentación.

Aún muchos pediatras entregan una hoja informativa en la cual viene la edad de introducción de cada alimento y unas rígidas pautas que obligan a comenzar la alimentación complementaria con cereales, frutas y verduras.

Pero…

¿Es esto correcto?

¿Hay alguna evidencia de que sea mejor empezar con algún alimento en concreto?

Lo primero que voy a explicar y que debemos de tener todos en cuenta son dos cosas:

Por un lado, todo el tiempo me voy a referir a introducir los alimentos siempre a partir de los 6 meses y nunca antes, ya que hasta los 6 meses el bebé debe ser alimentado exclusivamente con leche materna o leche artificial adaptada a su edad.

Por otro lado, la mayoría de veces un niño no va a ser alérgico.

Según el Ministerio de Sanidad “la gran mayoría de los niños pueden ingerir una extensa variedad de alimentos, sin problemas”.

Es más, según un comunicado de la Asociación Española de Pediatría, en 2013, sólo entre un 2 y un 5% de los niños presenta realmente una alergia alimentaria.

Antes de comenzar, voy a explicar brevemente las diferencias entre una alergia alimentaria y una intolerancia.

¿Alergia, intolerancia o toxiinfección?

Actualmente se considera que existe alergia alimentaria siempre que aparece una reacción inmunológica, sea ésta mediada o no por anticuerpos IgE, como respuesta a la ingesta de un determinado alimento.

REACCIONES TÓXICAS o TOXIINFECCIÓN

Los compuestos tóxicos pueden ser externos, ocasionándose durante el procesamiento de los alimentos o por contaminantes (microbios, venenos, pesticidas…), y pueden causar gastroenteritis, salmonelosis, etc.; o pueden ser tóxicos internos naturales en el alimento (setas venenosas).

Estas reacciones tóxicas pueden, en ocasiones, manifestarse de forma similar a las reacciones alérgicas.

INTOLERANCIAS

La intolerancia a alimentos es una reacción adversa alimentaria en la que no se puede demostrar ninguna reacción de hipersensibilidad del sistema inmunológico.

Las intolerancias más conocidas son la intolerancia a la lactosa y a la fructosa.

¿Qué alimentos son potencialmente alergénicos?

Pues según los más recientes estudios, el 75% de todas las reacciones alérgicas se limitan a unos alimentos: leche, pescado, huevos y frutos secos.

De hecho, los dos alimentos que más frecuentemente están relacionados con reacciones alergias son la leche y los huevos.

Entonces, ¿no será mejor retrasar dichos alimentos en la alimentación del bebé?

Teniendo en cuenta, como he dicho al principio, que hablamos de bebés mayores de 6 meses. No, no es mejor retrasar dichos alimentos.

Parecería lógico hacerlo, pero todas las pruebas científicas y evidencias demuestran lo contrario.

Todo comenzó cuando la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN), publicó en Enero del 2008 su consenso sobre alimentación complementaria, en el que decía lo siguiente:

“No hay evidencias científicas convincentes que señalen que evitar o retrasar la incorporación de alimentos potencialmente alergénicos, como el pescado y los huevos, reduzca las alergias”.

Desde entonces, cada vez son más las revisiones y estudios científicos que avalan estas afirmaciones y demuestran que:

No hay ninguna evidencia con respecto a una posible disminución de reacciones alérgicas en bebés a los que se les ha retrasado la aparición de dichos alimentos.

En 2010, la revista Journal of Allergy and Clinical Inmunology, recogía un nuevo consenso que se sumaba a las recomendaciones hechas por la ESPGHAN en el que se dejaba claro que:

No sólo no hay motivos y evidencias para retrasar la aparición de dichos alimentos en la dieta de los bebés, sino que además es posible que su retraso en la aparición de la dieta aumenten los casos de reacciones alérgicas.

Un artículo de la Sociedad Pediátrica Canadiense resume muy bien la evidencia al respecto y menciona varios estudios que demuestran que:

La alergia al cacahuete se triplico en Reino Unido durante el periodo en el que se recomendaba retrasar su introducción en la alimentación de los bebés.

En Marzo de 2012, una revisión publicada en la revista Evidencias en Pediatría recogía que:

“La introducción precoz de alimentos potencialmente alergénicos no parece relacionarse con el riesgo de tener sibilancias o eccema”.

En Enero de 2013, otro estudio publicado por la revista Journal os Allergy and Clinical Inmunology observa que:

Incorporar pronto el trigo, la avena, la cebada, el huevo, el pescado o el centeno parece disminuir el riesgo de asma, rinitis alérgica, y sensibilización atópica en la infancia.

En Noviembre de 2014, un artículo publicado en la revista Pediatrics confirma que:

Incorporar una mayor diversidad de alimentos dentro del primer año de vida, podría proteger del asma, de la alergia alimentaria y de la sensibilización a alimentos, en niños.

¿Y si sospecho que tenga alergia?

¿Cómo sabemos que no es alérgico?

Ante cualquier sospecha de alergia o duda, ya sea por antecedentes familiares o por cualquier cuestión, lo mejor será llevar al niño a un servicio de alergología pediátrica para su correcto diagnóstico.

Como bien explica Julio Basulto, los síntomas que nos deben poner en alerta son los siguientes: “en la mayor parte de casos, los síntomas de una alergia aparecen o en la piel o en el tracto gastrointestinal poco después de tomar el alimento.

En la piel podemos observar urticaria, bultos o enrojecimiento. Pueden aparecer edemas en los labios y la lengua, paladar o garganta, pero también vómitos, náuseas o diarrea.

¿Y cómo deberíamos entonces introducir los alimentos?

A partir de los 6 meses y en el momento en el que el bebé muestre signos de estar preparado puedes ir ofreciéndole alimentos.

Siempre alimentos saludables, sin sal ni azúcar añadido y, sobretodo, seguros, es decir, como explique ya en un artículo anterior, evitando todos los alimentos que supongan un riesgo de atragantamientos.

No es necesario retrasar ni el huevo, ni darlo por partes, tampoco retrasar el gluten, ni el pescado, ni las fresas, ni la carne.

Será suficiente con ir paulatinamente y ofrecer un alimento potencialmente alergénico cada vez.

Es decir, si hoy le doy el gluten, espero 3 días y si veo que todo va bien pruebo con el huevo, espero 3 días y si todo va bien pruebo con el pescado.

Ante la duda, si tenemos miedo, podemos pasar antes el alimento cerca de los labios del bebé y observar su reacción, si no pasa nada le podemos dar a probar.

Aquí adjunto un enlace sobre los únicos alimentos que hay que retrasar en la alimentación del bebé:

Alimentos prohibidos en niños menores de un año

Entradas recomendadas

Dejar un comentario