¿Acaso los adultos no comemos «A demanda»?

«COMER A DEMANDA», una frase tan sencilla y a la vez tan complicada. «A DEMANDA» pero dejando pasar X horas, «A DEMANDA» pero «hay que establecer rutinas», «A DEMANDA» pero…¿acaso los adultos no comemos A DEMANDA?

Nunca he entendido como una frase tan sencilla como «COMER A DEMANDA» podía tener tantos matices, juicios, prejuicios y valoraciones subjetivas y, como mal entendida, podía llegar a causar grandes problemas.
Todas las alarmas sobre este tema me saltaron, cuando haciendo una guardia en el servicio de urgencias llegó un bebé de 5 días de vida, completamente deshidratado. Cuándo le preguntamos a la mamá que había pasado ella dijo: «me dijeron que le diese de comer a demanda» y el bebé no ha llorado.

Esto me marcó muchísimo y me hizo reflexionar, pero sin duda me decidí a escribir sobre ello cuando el otro día escuché a varias personas en una cafetería en una acalorada discusión sobre lo que significaba «comer a demanda». Pude escuchar de todo, pero lo que más me llamó la atención fue una frase que decía: «si le dejas comer a demanda desde que es un bebé entonces siempre va a comer sólo cuando quiera y lo que le dé la gana».

Claro, pensé yo, ¿acaso tú no comes cuándo quieres?, ¿acaso los adultos no comemos cuándo tenemos hambre y lo que nos apetece?.

Bueno, voy a ir por partes para hablar sobre este tema y no dar lugar a malentendidos

¿QUÉ ES «DAR DE COMER A DEMANDA» EN UN BEBÉ MENOR DE 6 MESES?

Consiste en alimentar u ofrecer al bebé leche materna o leche artificial adaptada a su grupo de edad, siempre atendiendo a sus señales de hambre y saciedad, sin necesidad de esperar un número determinado de horas ni controlar el tiempo de la alimentación y sin obligar al bebé a ingerir mayor cantidad de alimento de lo que él necesita.

¿Y SI NO DEMANDA?

Cuando un bebé acaba de nacer o en los primeros días de vida puede haber ocasiones en las que, debido a distintas circunstancias no demande comida y permanezca dormido, disminuyendo cada vez más su energía y demandando cada vez menos o de forma muy débil.

Si el bebé está tomando lactancia materna, es necesario en estos casos y hasta que el bebé se encuentre despierto y nos aseguremos que demanda y que va ganando peso correctamente, despertarle y ponerle al pecho como mínimo cada tres horas o incluso menos y aprovechar todos los momentos en los que sí se encuentre despierto para ofrecerle el pecho. Hay que asegurarse que succiona y no se duerme inmediatamente y debemos vigilar que cómo mínimo haga entre 8 y 12 tomas al día, una deposición y unos 6-8 pañales con pis.

Si el bebé está siendo alimentado con lactancia artificial el pediatra nos informará de las cantidades aproximadas que el bebé necesita según su edad y peso.

Ante cualquier duda, si el bebé no demanda, rechaza sistemáticamente la comida, o nos preocupa la cantidad que toma o la frecuencia con la que demanda, lo mejor será acudir al pediatra para informar de la situación y revisar el estado del bebé, pero nunca intentar obligarlo a comer.

¿A QUÉ SE LE LLAMA “DEMANDAR”?

Aquí hay que hacer varios matices. Demandar no significa llorar. Si el bebé llega al llanto, es que ya lleva tiempo antes mostrando todo tipo de señales de hambre, como movimientos de búsqueda, balbuceos, etc. y se encuentra en una situación desesperada de hambre.

No es necesario esperar al llanto, al principio, los primeros meses, debemos permanecer atentos y ofrecerles comida cada vez que se despierten y muestren los primeros movimientos.

¿Y A PARTIR DE LOS 6 MESES?

En la alimentación complementaria, a partir de los 6 meses, el bebé seguirá tomando la leche materna, o artificial si es su caso, a demanda, como hasta ese momento lo había hecho. Con la única diferencia de que cuando muestre señales de estar preparado, es decir se mantiene erguido, muestra interés por la comida, es capaz de llevarse los alimentos a la boca el sólo y ha perdido el reflejo de extrusión, se le puede comenzar a ofrecer otros alimentos sólidos, en trozos que él mismo pueda agarrar con sus manos.

No es necesario obligarle a seguir unos horarios ni a tomar un tipo de alimento, siempre evitando alimentos con riesgo de atragantamiento. Será suficiente con explorar su ritmo y dejarnos guiar por sus necesidades y preferencias.

ALGUNOS MITOS Y LEYENDAS

“El estómago tiene que descansar”: esto se dice mucho en los bebés y es lo que cree mucha gente que explica que el bebé tiene que pasar al menos 2 horas hasta que se le vuelva a dar de comer. Obviamente esto no es así y el estómago, al igual que el corazón y los pulmones, no necesita “descansar”. La leche materna se digiere en unos 20-30 minutos y el estómago de los bebés es muy pequeño por lo que ellos necesitan pequeñas cantidades de comida muchas veces.

“Tiene que tener una rutina y horarios”: el bebé y futuro niño, quiera o no forma parte de esta sociedad y poco a poco se irá adaptando a las rutinas de su núcleo y su familia e irá adquiriendo una rutina más o menos parecida a la nuestra o adaptada a sus horarios y su ritmo de vida. Hagamos lo que hagamos cuando sea un bebé va a adquirir esas rutinas, poco a poco, cuando vaya estando preparado.

“No va a comer nada”: comerá, te lo aseguro, sabe que lo necesita y cuánto mucho mejor que nosotros. Responden a su cuerpo y a sus necesidades de hambre y saciedad y lo único que podemos conseguir obligándole es que adquiera hábitos alimenticios poco saludables, coma con ansiedad o rechace sistemáticamente la comida.

“Sólo comerá lo que quiere”: claro, como nosotros. Normalmente todos comemos en mayor o menor medida lo que nos gusta más o más nos apetece o nos pide nuestro cuerpo según el momento. No nos apetece lo mismo en verano que en invierno, ni nos apetece lo mismo de vacaciones que si hemos hecho algún deporte. El truco está en ofrecer y tener en casa siempre comida saludable y dar ejemplo con nuestra alimentación.

“Siempre va a comer así”: ¿así cómo?, ¿cuándo tenga hambre?, pues depende. Si está en el colegio o en el instituto no creo que vaya a sacar un taper de lentejas, tendrá que aguantarse al almuerzo y esperar, pero eso sí tampoco va a comer si no lo necesita o no tiene hambre. Lo cual disminuye la obesidad y fomenta hábitos más saludables.

La comida y los horarios, un tema que a veces nos trae de cabeza con los bebés y niños. Normalmente los adultos adaptamos nuestras comidas según nuestro cuerpo, la familia, el trabajo, el mes o el día de la semana, si es domingo quizá comemos a las 15:30 y si trabajamos a las 15:00 quizá comemos a las 13:00, si tenemos una cena quizá sea a las 23:00 y normalmente en casa cenemos a las 21:00.

Da igual, todos nos vamos adaptando y amoldando a nuestras necesidades y a nuestras circunstancias.

¿No será contraproducente entonces enseñar a un bebé a ser rígido y tener unos horarios que no siempre se van a poder seguir?, ¿y el día que haya una celebración qué hacemos?, ¿cómo se va a poner ese niño al que hemos enseñado que tenga hambre o no se come a las 14:00?

Sobre mí

Mi nombre es Irene. Soy Enfermera de Pediatría, Especialista en Lactancia Materna, formada en Acompañamiento en la Maternidad y Asesora de BLW y Crianza.

Para mí, la enfermería pediátrica no tiene sentido si no es cuidando y acompañando tanto al bebé como a sus papás. 

Estoy a tu lado, escuchando tus miedos, dificultades y deseos, validando y dando espacio. Te acompaño, para que tu familia no solo esté bien en el plano de la salud física, sino también emocional y mental. 

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