El tratamiento natural para la costra láctea existe y te lo contamos aquí

costra láctea bebé

¿Has oído hablar de costra láctea o dermatitis seborreica? ¿Tu bebé tiene costra láctea y no sabes que hacer? ¿Los tratamientos de farmacia no te convencen para un bebé?

Antes de quedarnos embarazadas es raro que oigamos hablar de dermatitis seborreica, más conocida como costra láctea, como de la mayoría de problemáticas comunes a los bebés. Incluso durante el embarazo también es poco frecuente que se trate este tema.

Tras el parto nos vamos a casa y horas, días o semanas más tarde, vemos que la cabeza del bebé empieza a escamarse. ¿Caspa? Es lo primero que nos viene a la cabeza si no sabemos de qué va el tema. ¿Pero la caspa no es cosa de adultos? No se trata de caspa puesto el origen de la escamación es distinto.

¿Qué es la costra láctea o dermatitis seborreica?

La dermatitis seborreica es muy frecuente en recién nacidos y se caracteriza por la aparición de enrojecimiento y escamas de aspecto amarillendo en el cuero cabelludo del bebé aunque también puede darse en frente y cejas e incluso en otras partes del cuerpo.

¿Por qué sale la costra láctea?

Se cree que se produce por un exceso de estimulación de las glándulas sebáceas del cuero cabelludo por efecto de las hormonas maternas. Las glándulas producen mucha grasa que al entrar en contacto con los microorganismos de la superficie de la epidermis del bebé, produce escamas grasas, de un color amarillento.

¿Qué podemos hacer si le sale a nuestro bebé?

Lo que nos pide el cuerpo es poner remedio a esa costra y eliminar el problema cuanto antes. Salvo contadas ocasiones en que es preciso un tratamiento extremo, la costra láctea desaparece de forma natural.

Sin embargo podemos acompañar este proceso con diversos tratamientos para evitar picores y reducir las rojeces sin recurrir a cremas de farmacia que contienen conservantes y productos para los cuales la piel del bebé (ni su organismo) todavía no está preparada.

Tratamientos naturales para la costra láctea en el bebé

Aceite de Caléndula

Un recurso muy eficaz para los cuidados de la piel en las zonas en las que aparece la dermatitis seborreica es el aceite de caléndula. Aunque se puede comprar preparado, recomiendo su preparación en casa puesto que no requiere esfuerzo y es mucho más natural y respetuoso. No hace mucho hablaba de sus propiedades y acompañaba de esta receta:

receta aceite de caléndula

Dos veces al día empapamos una gasa con el aceite y se la pasamos por la zona afectada. Lo sé, queda pringoso y no es estético, pero es altamente regenerador de la piel y calmante en caso de picores.

Aloe Vera

Esta maravillosa planta debería estar en todos los hogares, sin importar si hay niños o no, puesto que es el equivalente al vestido negro en el fondo de armario: dependiendo cómo se use, viste en todas las ocasiones. Si no es posible tener la planta, siempre hay quien dispone de ella y nos puede dar una hoja grande que, envuelta en papel transparente de cocina, se conserva durante meses en el frigorífico.

Recomiendo el uso del gel directamente de la hoja de la planta puesto que todos geles que se venden envasados contienen conservantes.

Basta con cortar un trozo pequeño de hoja, pelarlo y quedarse solo con el gel, esa sustancia gelatinosa, pringosa aunque también muy hidratante y regeneradora de los tejidos. Pasamos el gel por la zona afectada una o dos veces al día y dejamos que actúe. Se pueden eliminar los restos con una toalla o gasa húmeda.

Hoja de aloe vera y gel

Baños de Avena

No soy partidaria de bañar a los bebés a diario y menos con jabón. El motivo es respetar la piel al máximo. Sea cuando sea que se bañe al bebé, la avena es una buena compañera.

La avena es relajante, no solo a nivel nervioso, si no también en el caso de dolor, irritación o picor. Además es hidratante y reestructurante, por lo que acompaña en la regeneración celular cutánea.

¿Cómo hacer un baño de avena?

En herbolarios, farmacias o internet, se encuentran ya sacos de avena preparados para el baño. Sin embargo, podemos hacerlos en casa con los copos gruesos de avena que se venden para el desayuno. Evidentemente hay que procurar que sean naturales, que no lleven otros ingredientes y, si es posible, de producción ecológica para mayor cuidado.

Tenemos dos formas de preparar el baño:

Podemos moler, sin acabar de triturar, dos cucharadas soperas de copos. Los introducimos en una bolsa de gasa que cerramos y la metemos en la bañera con agua caliente. Dejamos que infusione diez minutos, tiempo que también sirve para templar el agua, porque no es recomendable bañar a los niños con agua caliente. Es preferible que la estancia esté caldeada.

Otra opción es cocer los copos de avena. Dos cucharadas soperas de copos por medio litro de agua. Se cuece todo en un cazo a fuego medio durante veinte minutos. Se retira del fuego y se introduce en el agua del baño.

Si no queremos bañar con frecuencia al bebé, hacemos cataplasmas con el agua de la cocción de los copos: se deja templar, se moja generosamente una gasa, se escurre ligeramente y se coloca sobre la zona afectada dos minutos. Se puede repetir la operación dos veces más en el día, con el mismo agua.

copos de avena

Compresas con infusión

Se infusionan flores de caléndula o de ortiga verde, en proporción de una cuchara sopera de planta seca (siempre seca) por medio litro de agua. Se deja templar, se empapa una gasa y se aplica sobre la zona afectada, igual que con el agua de la cocción de la avena.

Oligoterapia

Los oligoelementos se pueden utilizar prácticamente desde el nacimiento, aunque siempre recomiendo esperar dos semanas para que el bebé se vaya adaptando al medio.

Dos oligoelementos son apropiados para problemas de piel: azufre y manganeso. De hecho, el azufre se usa ya en muchos tratamientos estéticos.

No se usan los dos al mismo tiempo. En el caso de la dermatitis seborreica opto por el manganeso puesto que no solo actúa sobre la piel, si no que también refuerza el sistema inmune y relaja ante molestias gástricas.

A bebés solo les daremos media ampolla ingerida: en una cucharita, nunca metálica, ponemos la mitad del contenido y la introduciremos en su boca.

¿Y qué hacemos con la otra mitad? Aquí se aprovecha todo: empapamos una gasa con el contenido y la aplicamos sobre la zona de piel escamada.

Aunque es habitual, natural y se solventa con el paso de las semanas, contamos con muchos recursos para hacer más llevadero este proceso, sin usar productos agresivos para la piel y para el organismo.

Os invito a saber más sobre algunos de los recursos mencionados:

Aceite de caléndula: https://puerinatura.com/2017/02/02/aceite-de-calendula-casero-para-cuidar-la-piel/

Aloe Vera para bebés: https://puerinatura.com/2017/01/22/por-que-regalar-un-aloe-vera-cuando-nace-un-bebe/

Cristina Eiros Fernández

Naturópata de la mujer y la primera infancia

www.puerinatura.com

www.naturopatiafemenina.com

Sobre mí

Mi nombre es Irene. Soy Enfermera de Pediatría, Especialista en Lactancia Materna, formada en Acompañamiento en la Maternidad y Asesora de BLW y Crianza.

Para mí, la enfermería pediátrica no tiene sentido si no es cuidando y acompañando tanto al bebé como a sus papás. 

Estoy a tu lado, escuchando tus miedos, dificultades y deseos, validando y dando espacio. Te acompaño, para que tu familia no solo esté bien en el plano de la salud física, sino también emocional y mental. 

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8 respuestas

  1. El aloe vera es definitivamente uno de los mejores limpiadores y cicatrizadores que hay. La avena es muy útil para refrescar y aliviar la molestia. Mi sobrino mayo tuvo este producto. El pediatra le recomendó complementar junto con el tratamiento.

    1. La verdad es que ambos son una maravilla, funcionan genial y encima no tienen sustancias, conservantes o cosas que puedan provocar una reacción. Gracias por tu testimonio.

  2. Despues de 3 años de madre primeriza consultando temas en internet es la primera página que encuentro con remedios realmente naturales y consejos que yo daría aunque sean basados solo en mi instinto!!

  3. Lo mejor es la leche materna. Sácate un poco de leche y impregna su cabecita, déjalo cinco minutos haciendo un suave masaje con tus dedos. Lava y listo!

  4. Gracias por esta sabiduría! Era Justo el artículo que necesitaba leer. Como pequeño apunte (espero sirva de utilidad): es mejor dejar a remojo el aloe durante 15 minutos en agua y desecharla y entonces si extraer el gel; así quitamos la aloína de dentro de la hoja, que es esa sustancia amarilla viscosa y que puede irritar

    1. Muchísimas gracias por tu apunte. Me alegra mucho que te haya gustado leer el artículo. Un abrazo grande

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